miércoles, 8 de abril de 2009

Cooperativismo: Esperanza de Liberación. Cap. II


CAPITULO II: Transferencia de Tecnología, arma del Imperialismo




Mediante la transferencia de tecnología a los países subordinados y las supuestas inversiones en los sectores de mayor conveniencia para el país exportador de las técnicas, las corporaciones multinacionales transfieren y desarrollan en la periferia los procesos industriales asociados a la transformación de los recursos naturales necesarios al país central, sobre todo aquellos que requieren mucha mano de obra no calificada y relativamente poco capital, invirtiendo, además, en sectores claves y de alta rentabilidad (energía eléctrica, transportes, comunicaciones). Desarrollan así solo muy pocos sectores, en lo posible uno solo en cada país, provocando así una atrofia en el resto del sistema productivo y una dependencia total respecto del país central, consumidor de ese producto.
El avance científico y tecnológico tiene sentido en la medida que sea instrumento de transformación social y de liberación nacional.
Toda política científica y tecnológica es primero política, es decir instrumentación en vista a los objetivos fijados por un proyecto nacional.
Lo que todo país necesita es una revolución social que modifique profundamente la estructura productiva y la distribución de los bienes. Y es sólo a partir de esta perspectiva que es lícito plantearse el problema de la tecnificación, de la incorporación de nuevos métodos de producción y de gestión.
Todo proyecto de desarrollo que pretenda tener su justificación en sí mismo y no en una perspectiva política clara que lo trascienda lleva implícita la opción por la dependencia. De allí que sea fundamental la claridad en los objetivos políticos.
La estrategia seguida por los países centrales consiste básicamente en:
- La explotación intensiva de los recursos naturales, empobreciendo al país subordinado de modo irreversible. Plantear que éste es un modo de financiar el desarrollo económico es como tratar de comerse las manos para que crezcan los pies.
- Por más actual que sea la tecnología empleada, esta no repercute sobre el resto de la estructura industrial, pues normalmente estos sectores trabajan en circuito cerrado sin requerir una actividad subsidiaria que los complemente.
Este proyecto de colonización integral aparece como una marcha continua cuyo último objetivo es la construcción de una periferia subsidiaria del centro, que vive la ilusión de una identificación.
La etapa actual exige algo más: incorporar todo el “tercer mundo” al mercado consumidor para lo cual se hace necesario promover un desarrollo industrial selectivo y dependiente, capaz de crear suficiente capacidad adquisitiva como para absorber los frutos de la tecnología y provocar la incorporación de los hábitos y gustos de los “países de avanzada”. Para ello es necesario prolongar la sumisión.
Así, el llamado “tercer mundo” sufre un proceso de etnocidio cultural donde nuestra cultura, historia y costumbres solo tienen valor como folklore, y es necesario abandonarlas para acceder a la “edad de la razón”.
La transferencia de tecnología a presión se traduce en cambios en las vestimentas, hábitos de consumo, modalidades de trabajo, no en un sentido propio sino con criterio imitativo del modelo de validez universal. Es decir, se traduce en transferencia cultural..
Una política de desarrollo industrial tecnológico y científico, sólo tendrá un contenido liberador si se plantea dentro de un movimiento nacional, como instrumento al servicio del pueblo, en un proyecto político, social y económico que tenga como objetivo final la liberación nacional con el pueblo en el poder, decidiendo su destino.
En los últimos años preocupa al mundo de los economistas y de los estudiosos el enorme desarrollo alcanzado por las empresas llamadas multinacionales.
Si bien los cooperativistas estamos empeñados en la organización y desarrollo de una economía basada en la justicia social, tenemos también la obligación de seguir, pasa a paso, la marcha propia del capitalismo.
El capitalismo, basado en la ganancia, se ha visto obligado a usar de los medios que imponían las circunstancias para llevar adelante sus intereses, aplicando tanto el uso de la fuerza como el sistema de la penetración más sutil y ventajosa.
A este sistema despiadado del lucro los pueblos han tomado la conciencia histórica, estableciendo entre ellos nuevos lazos solidarios. Si algún sentido tiene la Historia y la Civilización es que se eleven las condiciones de los trabajadores, que constituyen el más elevado porcentaje en todos los países y a quienes se les debe la creación de la verdadera riqueza.
Así como la técnica lleva al monopolio la economía impone una concentración de las administraciones en las grandes empresas, en consorcios cada vez de mayor volumen.
Son muchos los factores que imponen lograr una evolución de las empresas multinacionales. Si la producción y el progreso técnico han de continuar, en el sistema capitalista será sobre la base de buscar y encontrar nuevos mercados para la colocación de la producción excedente que no puede ser absorbida por el mercado interno.
Entonces las empresas multinacionales saltaron por encima de las barreras que impedían la colocación de sus productos en los nuevos mercados radicando sus capitales en los países que aplican barreras arancelarias, eludiendo además las cargas fiscales que son cada vez más altas a medida que aumentan sus beneficios en la Casa Matriz.
Tampoco debe olvidarse que las empresas multinacionales tienden a establecerse en los países donde cuentan con la materia prima necesaria, colocando buena parte de la producción entre los consumidores del propio país. De esta manera obtienen la doble ventaja de ahorrarse los fletes de la materia prima y el de los productos elaborados de ida y vuelta, si continuaran produciendo en el país de origen.
Frente al enorme desarrollo y gran poderío de las empresas multinacionales algunos países se han planteado la necesidad de instrumentar una política frente a las mismas, dado el carácter demasiado complejo de sus actividades y su influencia sobre las finanzas propias de los países involucrados, si se tiene en cuenta que en algunos casos sus capitales exceden en mucho a los recursos financieros de los países que las han adoptado.


Frente a esta nueva manifestación del capitalismo moderno, los sindicatos obreros se pronuncian acerca de la necesidad de controlar los movimientos de capitales a corto plazo, generalmente creando un grupo de estudio “que adopte las medidas necesarias”.
Con error manifiesto o inducido las organizaciones sindicales “expresan su agrado por el supuesto beneficio que se desprende de la aplicación de nuevas tecnologías, la introducción de nuevos factores de expansión industrial y comercial y la contribución de dichas sociedades a la expansión de los mercados y la aceleración del proceso de industrialización en los países en desarrollo”.
Nótese que en el 25º Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional se realizó un pronunciamiento sobre el mismo problema diciendo que: “la aparición y desarrollo de las empresas multinacionales amenazan los intereses del público y, en particular, los intereses de los consumidores, así como también a los obreros, agricultores, empleados y propietarios de pequeñas empresas y a las soberanías de las naciones”.
Con estos fundamentos pide a la Alianza Cooperativa Internacional que “examine a fondo la idea de expansión de las Cooperativas Multinacionales que toman parte del comercio internacional de los productos, de manera de establecer un lazo de unión más estrecho entre las cooperativas de producción y de consumo”. Para lograr esta finalidad solicita que las Naciones Unidas convoque una Conferencia para estudiar las repercusiones de las actividades de tales empresas y que a la vez apoye a la convocatoria a una Conferencia que reúna a los especialistas cooperativos en la investigación y la enseñanza bajo su auspicio para formular las recomendaciones que estimen más urgentes y necesarias frente al poderío de dichas empresas.
El enorme poderío financiero de las empresas multinacionales hace que muchos países se preocupen por adoptar medidas que eviten las posibles fluctuaciones monetarias. Otros ven la necesidad de defender el interés fiscal, evitando la evasión tratando de mantener la estabilidad monetaria en momento de colapso del sistema monetario.
Por otra parte muchos comprenden la necesidad de una legislación internacional del trabajo para defender a las poblaciones contra la explotación de dichas empresas y otros señalan la necesidad de evitar que los monopolios supriman la necesaria competencia.
En otros comentarios se destaca la necesidad de proteger a los países subdesarrollados frente al poderío de las empresas cuyos capitales, en algunos casos, son superiores al de los propios países donde operan.
Se podrían agregar muchas opiniones para enfrentar a estas nuevas avanzadas del Sistema Capitalista, pero lo cierto es que las mismas ya están instaladas en numerosos países, ingresando sus capitales bajo ciertas condiciones impuestas o aceptadas por los gobiernos para su radicación.
Ya en la década del setenta el secretario de las Naciones Unidas encomendó a eminentes personalidades la tarea de formular ideas sobre una legislación para encauzar el vasto y complejo fenómeno de las empresas multinacionales. Según esta Comisión existen tres tipos de empresas multinacionales:
Las que operan en países altamente industrializados
Las que son originarias de países altamente industrializados y que operan en países en vías de desarrollo, tanto ricos como pobres.
Las creadas en cooperación entre países socialistas y países capitalistas.

Ante la diversidad y complejidad de los intereses en juego, dicha Comisión llega a la conclusión de que toda acción constructiva debe basarse en pocos principios generales, mientras que las normas finales deben ser diferenciadas flexiblemente para adaptarse a situaciones diversas en rápido cambio.
Estas conclusiones no arrojan luz ni aportan solución específica al problema, mientras que las empresas multinacionales, en uso y facultad de su enorme poderío prosiguen

con su tenaz embate contra los intereses generales de la sociedad, ya que resulta muy difícil conocer las condiciones pactadas con los gobiernos donde se han establecido.




Reinaldo José Enríquez Bavio
Reinaldojosenriquezbavio.blogspot.com
rjenriquez1@yahoo.com.ar
Eltabanoguarimbero.

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